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El planeta lanzó su voz de alarma: un millón de especies animales y vegetales se encuentran en riesgo de extinción, muchas en las próximas décadas, a menos que haya un cambio radical en los métodos de producción y consumo, según advierte la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, que publica el mayor informe sobre biodiversidad hasta la fecha.

Estas son las cifras y datos del informe.


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Un estudio único realizado por Rutgers, la Universidad Estatal de Nueva Jersey, en Estados Unidos, ha revelado que el calentamiento global ha hecho que desaparezcan de sus hábitats el doble de las especies que habitan en el océano que las especies que viven en la tierra.

Según el trabajo estudio publicado en la revista ‘Nature’, la mayor vulnerabilidad de las criaturas marinas puede afectar significativamente a las comunidades humanas que dependen de los peces y los mariscos para la alimentación y la actividad económica. El estudio comparó la sensibilidad de las especies marinas y terrestres de sangre fría al calentamiento y su capacidad para refugiarse del calor mientras se mantienen en sus hábitats normales.

Los autores analizaron investigaciones mundiales sobre casi 400 especies, desde lagartijas y peces hasta arañas. Calcularon las condiciones de seguridad para 88 especies marinas y 294 terrestres, así como las temperaturas más frescas disponibles para cada especie durante las partes más calurosas del año.

“Encontramos que, a nivel mundial, las especies marinas se están eliminando de sus hábitats al aumentar la temperatura dos veces más que las especies terrestres –dice el autor principal, Malin Pinsky, profesor asociado del Departamento de Ecología, Evolución y Recursos Naturales de la Universidad de Rutgers New Brunswick–. Los hallazgos sugieren que se necesitarán nuevos esfuerzos de conservación si el océano va a continuar apoyando el bienestar humano, la nutrición y la actividad económica”.

Los investigadores encontraron que las especies marinas tienen, en promedio, más probabilidades de vivir al borde de temperaturas peligrosamente altas. Además, muchos animales terrestres pueden esconderse del calor en bosques, áreas sombreadas o subterráneas, un lujo que no está abierto a muchos animales marinos. La pérdida de una población puede agotar la diversidad genética de las especies, tener impactos en cascada en sus depredadores y presas y alterar los ecosistemas que benefician a la sociedad humana.

El estudio señala que las extinciones antiguas a menudo se han concentrado en latitudes específicas y en ecosistemas concretos cuando el clima cambió rápidamente. Es probable que el calentamiento futuro provoque la pérdida de más especies marinas de los hábitats locales y una mayor rotación de especies en el océano.

“Comprender qué especies y ecosistemas se verán más gravemente afectados por el calentamiento a medida que avanza el cambio climático es importante para dirigir la conservación y la gestión”, señala el estudio.


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Al ritmo de tambores y flautas, una decena de indígenas zoques realizaron este domingo una peregrinación a través de la selva para entregar sus ofrendas a la Cueva de la Sardina Ciega en un festividad de origen prehispánico en la que piden abundantes cosechas, pescas y lluvias.

Esta centenaria tradición arraigada en el estado mexicano de Tabasco es una muestra más del sincretismo religioso en México, que mezcla las costumbres indígenas con la celebración del Domingo de Ramos de la Semana Santa.

El ritual consiste en el descenso por las grutas de la Cueva de Villa Luz hasta alcanzar las aguas en las que los indígenas arrojan una mezcla de barbaso para aturdir a los peces y pescarlos.

Sin embargo, las autoridades ambientales han limitado la cantidad de topetes que se pueden pescar al reducir la cantidad de productos que se entrega a la comunidad para la elaboración del narcótico que se usa durante esta tradición.

Reynaldo Martínez, patriarca del grupo, cuenta a Efe que antes de esta limitación, hace unos 15 años, los participantes llevaban 70 maletas con unos 8 kilos de pescado, mientras que actualmente a penas consiguen recolectar seis kilos.

Eso ha provocado que los pobladores dejen de participar puesto que el interés es menor y ya han quedado atrás aquellos tiempos en los que en Domingo de Ramos solo permanecían en el pueblo las mujeres embarazadas que no podían descender a la cueva.

“Por eso casi la gente del pueblo no llega por lo mismo, porque no va a agarrar nada de sardinas, solamente los turistas que vienen a ver cómo se realiza la danza”, contó.

De todos modos, los más fieles no fallaron esta vez al rito, que inició con una misa a las 8.00 horas del domingo en la que pidieron bendiciones para emprender la caminata ataviados de mantas, sombreros, paliacates y faldas bordadas de intensos colores.

Cada uno portaba en sus manos un canasto de mutusay (bejuco) repleto de flores silvestres, velas, y un envoltorio de hojas de platanillo con el barbasco que usarían para atrapar al diminuto pez.

El barbasco contiene rotenona, toxina natural que inhibe el oxígeno en los tejidos ocasionando que las peces se emborrachen y floten vivos. Una mezcla natural que, aseguran, no representa peligro para el consumo humano ni resulta tóxico para los peces.

Al frente avanzaba el patriarca, quien llevaba en sus manos la urna con copal y frente a la cueva exclamó en idioma zoque: “Buenos días, abuelo. Buenos días, abuela. Recibe nuestro saludo y escucha lo que te venimos a pedir”.

“Tienen hambre nuestros hijos, tienen hambre nuestras familias, en el nombre de Dios y el agua, en el nombre del sol y la luna, en el nombre de nuestra madre tierra, regálanos tu sardina”, dijo tras una danza en forma de ofrenda.

La mezcla fue lanzada al arroyo y atontó a las sardinas que se agolparon en las rocas, lo que facilitó su rápida captura mediante canastos.

El patriarca pidió también lluvias abundantes, ya que el gua del río ya no llega al torso de los pescadores como antaño.

Carlos Cordero, funcionario de turismo de Tapijulapa, dijo a Efe que la cueva debe ser declarada en patrimonio natural para la conservación e investigación de la fauna, acompañado de un plan integral de rescate un proyecto sustentable ecoturístico.

Afirmó, que el turismo masivo, el cambio de uso de suelo y la deforestación, son factores nocivos que se sumaron a su desgaste ecológico.

“Si no tomamos medidas para la conservación y protección de ellos, se nos va ir, por eso durante años hemos hecho vedas, si seguimos aventando barbasco, lo único que vamos a celebrar es su extinción”, remató.

Con todo, el barbasco de este año prácticamente no tuvo el efecto deseado en las aguas de la cueva, a pesar de que los participantes entraron más allá de 60 metros.

“No se tuvo lo que se tenía que ser con las sardinas, no hubo pesca en esta ocasión”, criticó con enojo y frustración Reynaldo Martínez al salir de la cueva con su canasta vacía.


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La contaminación del aire a nivel mundial acorta la esperanza vida de los niños nacidos actualmente en unos 20 meses de promedio, según el análisis “Estado del Aire Global 2019” publicado este miércoles por el Instituto de Efectos en la Salud de EE.UU.

“Los niveles actuales de contaminación del aire han reducido la esperanza de vida en 1 año y 8 meses de promedio en todo el mundo. Esto significa que un niño nacido hoy morirá 20 meses antes de lo que se esperaría en ausencia de contaminación del aire”, destaca el informe en sus conclusiones principales.

Los menores de países del sur de Asia, como India, Pakistán y Bangladesh, son los más vulnerables a estos altos niveles de polución.

Los investigadores concluyeron que la polución reduce la esperanza de vida “casi tanto como el consumo de tabaco”.

De acuerdo al informe, este es el quinto factor principal en mortalidad en todo el mundo, responsable de más fallecimientos que el alcohol, la desnutrición y las drogas, por ejemplo.

El riesgo es particularmente alto en los países de Asia y África, donde los altos niveles de material que obstruye los pulmones, conocido como partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM 2,5) y el uso regular de combustibles como el carbón resultan en una reducción drástica de la esperanza de vida.

“La creciente carga de enfermedades por la contaminación del aire se encuentra entre los principales desafíos que enfrentan los Gobiernos nacionales y los funcionarios de salud pública, con implicaciones de gran alcance para las economías nacionales y el bienestar humano”, señala el documento.

Para estimar la esperanza media de vida, los investigadores calcularon la diferencia entre la esperanza de vida y la probabilidad de una persona de morir de diferentes enfermedades a ciertas edades.

El informe subraya que una de las historias de éxito del año pasado había sido China, que aunque todavía tenía problemas graves de contaminación del aire, había disminuido la cantidad de partículas de PM 2,5 debido a los nuevos controles “estrictos” del Gobierno.

Los resultados de la esperanza de vida que fueron presentados hoy se basan en el trabajo del profesor de la Universidad de Texas, Joshua Apte, que utilizó datos de 2016 del proyecto “Carga Global de la Enfermedad” (“Global Burden Disease”).


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Cada año, las cinco compañías de petróleo y gas públicas más grandes del mundo gastan más de 200 millones de dólares (mdd) en cabildeo para controlar, demorar o bloquear políticas relacionadas con el cambio climático. Esto afecta a los gobiernos que buscan implementar políticas a raíz del Acuerdo de París, que son vitales para cumplir los objetivos del cambio climático.

Las compañías generalmente son reacias a divulgar dichos gastos de cabildeo. Pero un informe de InfluenceMap utilizó una metodología centrada en los mejores registros disponibles. Además, realizó una investigación intensiva de mensajes corporativos para medir su nivel de influencia en las iniciativas para detener el cambio climático.

 

 

BP tiene el gasto anual más alto en cabildeo climático en 53 mdd, seguido de Shell con 49 mdd y ExxonMobil con 41 mdd. Chevron y Total gastan cada uno alrededor de 29 mdd cada año.

InfluenceMap afirma que parte del gasto se destina a esfuerzos sofisticados para involucrar a los políticos y al público en general en políticas ambientales que podrían afectar el uso de combustibles fósiles. Un ejemplo reciente de esto es la coordinación de mensajes de BP a través de sus canales de redes sociales y plataformas publicitarias que replantean la crisis climática como un desafío energético “dual”.

La investigación también encontró que esas cinco firmas apoyan sus gastos de cabildeo con 195 mdd anuales para actividades de marca que sugieren que apoyan acciones contra el cambio climático.

¿Cómo lo hacen? 

Las tácticas más comunes empleadas son llamar la atención sobre las bajas emisiones de carbono, posicionar a la compañía como un experto en clima y reconocer la preocupación por el clima mientras ignora las soluciones.

El informe dijo que las campañas ‘confunden’ al público, pues las compañías enumeradas continúan expandiendo sus actividades de extracción de petróleo y gas con solo el 3% del gasto destinado a proyectos de bajas emisiones de carbono. Tanto Shell como Chevron rechazaron los hallazgos del informe y reforzaron su compromiso de reducir los gases de efecto invernadero y abordar el cambio climático.

Fuente: Forbes México


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DW.- El verano que acaba de terminar en la Patagonia ha causado alarma por sus altas temperaturas, que llegaron a más de 30 grados. Aquí se encuentran los glaciares más grandes de Sudamérica, y los efectos del cambio climático se ven y se sienten.

Mucho más al norte, en la sierra de Mérida, en Venezuela, solo queda una mínima parte del glaciar del Pico Humboldt. Todas las demás masas de hielo desaparecieron, y el país será el primero de la región en quedar sin glaciares. En Bolivia, el Chacaltaya, que alguna vez tuvo la pista de esquí más alta del mundo, a 5400 metros, se extinguió en 2010.

Interesados en conocer las variaciones de masa de los glaciares, un equipo de glaciólogos encabezado por el alemán Matthias Braun, de la Universidad de Erlangen-Núremberg (FAU), junto con científicos sudamericanos, emprendieron una tarea inédita: calcular por primera vez, y con más detalle que nunca, el balance de masa de hielo de todas las áreas glaciares de América del Sur, desde las regiones tropicales de Venezuela hasta las subpolares de Tierra del Fuego. Esto es, cuánto ha perdido o ganado el glaciar en un período determinado, lo que es mucho más difícil de calcular que la extensión superficial.

Los métodos tradicionales de medición de masa presentaban una serie de obstáculos e imprecisiones, por lo que para este estudio se usaron  imágenes generadas por satélites de radar, registradas a partir de 2000 por la misión SRTM del transbordador espacial Endeavour de la NASA, que se compararon con las de dos satélites de radar TanDEM-X del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), del período 2011-2015.

“Lo que medimos fue el cambio de elevación de la superficie. Nosotros no sabemos cuánto hielo hay, sino solamente cuánto cambió en el período analizado”, explica Braun a DW. Las mediciones por radar permiten calcular cuánto pierde el glaciar en la parte baja y cuánto gana en la parte alta, y el promedio de la diferencia del espesor de la superficie se expresa en centímetros.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Climate Change, utiliza por primera vez el mismo sistema de medición para todos los glaciares de la región, lo que permite un más análisis consistente. Los hallazgos son reveladores del impacto del cambio climático.

La peor pérdida de masa ocurrió en los glaciares de mayor tamaño, que se ubican en la Patagonia. En Campos de Hielo Norte y Sur se perdieron 19.3 kilómetros cúbicos de hielo por año, lo que equivale a un adelgazamiento glaciar promedio anual de 85 centímetros. Esto es, el 83% de la pérdida de hielo de toda la Cordillera de los Andes.

“El aumento de las temperaturas es para preocuparse, pero no es el único factor. En los últimos años hubo un período de sequía en la Patagonia, y esa combinación de temperaturas altas con la falta de precipitaciones afectó a los glaciares”, explica Braun. También se suman otros factores, como ajustes dinámicos del glaciar, a medida que pierde hielo y busca acomodarse en una nueva posición estable.

Menos pérdida en glaciares tropicales

Un hallazgo que llamó la atención es que “en glaciares más pequeños, como los tropicales de montaña de Ecuador, Perú y Bolivia, el retroceso que se ha observado ha sido mucho menor de lo esperado”, afirma el glaciólogo boliviano Álvaro Soruco, quien participó en el estudio.

En diálogo con DW, el experto de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, observa, no obstante, que la técnica de radar puede tener algunos efectos de distorsión en las mediciones de pequeños glaciares de montaña.

Hielo fracturado en la pared frontal del glaciar Grey, Parque Torres del Paine, Chile.

Los pronósticos anteriores en glaciares monitorizados mostraban que los que están por debajo de 5400 metros de altura perdían 120 centímetros al año y las que están por sobre esa altura, 60 centímetros anuales. “El nuevo estudio demuestra que, en promedio, todos los glaciares, no solo los monitorizados, estarían perdiendo 40 centímetros al año”, dice el glaciólogo boliviano.

En Tierra del Fuego se registró una tendencia similar e incluso algunos glaciares muestran avances. También en los del sur de Bolivia, el norte de Chile y Argentina se observan pocos cambios de masa.

“Lo positivo es que los resultados no son tan malos en todos los lugares, como pensábamos. En Perú y Bolivia están un poco por debajo del pronóstico, pero igualmente los valores son para preocuparse”, indica Braun.

El futuro de los glaciares sudamericanos

“En Bolivia se estima que hay unos 250 km cuadrados de glaciares. Hemos visto desaparecer el 50% de lo que había en 1975”, lamenta Soruco. “Los que están por debajo de los 5400 metros de altura están condenados a desaparecer en las siguientes décadas. Creemos que los que se encuentran sobre esta altura van a seguir ahí en los próximos 100 años. Se van a reducir, pero no van a llegar a desaparecer”, adelanta el glaciólogo boliviano.

Proyecto de medición del glaciar Grey, realizado por investigadores de la Universidad Erlangen-Núremberg. (Archivo).

Su retroceso tiene serias consecuencias para comunidades cercanas, pues son fuentes de agua. “Durante los períodos secos, las personas en la región de los Andes centrales y en el altiplano se abastecen bastante de agua del deshielo de los glaciares”, subraya Braun.

Los glaciares son importantes indicadores del cambio climático. Factores como temperaturas, precipitaciones y la ocurrencia del fenómeno de El Niño determinarán el futuro de los hielos sudamericanos. En opinión del glaciólogo alemán, “en gran parte no podemos revertir esta situación, porque depende del aumento de la temperatura en este cambio del clima que ya iniciamos. La podemos reducir en parte, y eso depende de nuestras acciones, pero el proceso en general va a continuar”.

Este contenido se publicó originalmente en DW.COM y puedes ver esa nota haciendo click en el logo:



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Los efectos del cambio climático sobre los océanos son ampliamente conocidos, desde el calentamiento del agua hasta la subida de los niveles del mar, pero sin embargo hay un elemento aún más letal que a menudo pasa desapercibido: la falta de oxígeno que arrasa la vida marina.

Los océanos del planeta absorben el 30 % de las emisiones de dióxido de carbono que se lanzan a la atmósfera, lo que contribuye a la aparición de “zonas muertas” en el mar, en las que prácticamente no queda oxígeno y donde la fauna acuática no puede sobrevivir.

“En el año 2006, los pescadores veteranos de Oregón (EE.UU.) llamaban a la universidad preguntando por qué, por primera vez en décadas, estaban sacando del océano cangrejos ya muertos”, explicó el profesor del departamento de Biología Integrada de la Universidad Estatal de Oregón Francis Chan.

Chan, que participó en una conferencia sobre los retos del cambio climático y la sobrepesca en los océanos organizada por la Fundación Nacional de la Prensa de EE.UU. en Monterey (California), indicó que cuando acudió a la zona para investigar lo que ocurría, el hallazgo le sorprendió: los cangrejos morían por falta de oxígeno en el mar.

“Cuanto más se baja de profundidad en el océano, menos niveles de oxígeno se hallan, y eso es normal. Sin embargo, en 2006 hallamos niveles de oxígeno en la superficie que eran incluso más bajos de los del fondo marino”, apuntó.

Cuando el océano se calienta, la reacción química hace que disminuyan los niveles de oxígeno, y además se crea una capa casi impenetrable en la superficie que no permite la presencia de este elemento fundamental para la vida de los animales en los niveles inferiores.

“Es un gran problema que ya afecta a toda la costa oeste de EE.UU., donde hallamos zonas muertas sin presencia alguna de animales, y también en el resto del Pacífico y en el Atlántico. La zona más afectada es la costa este de Rusia y de Japón, así como la oeste de Alaska y Canadá”, indicó Chan.

El experto calificó la “desoxigenización” del mar o “hipoxia” de ser una amenaza global y aseguró que sólo hay dos maneras de luchar contra ella: reducir la emisión de dióxido de carbono o mejorar la capacidad de los organismos vivos para lidiar con esta nueva realidad, es decir, fomentar la adaptación.

Con el análisis de Chan coincidió el científico jefe del instituto de Investigación del Acuario de Monterey, Jim Barry, quien admitió que entre la comunidad científica existe el temor de que en un futuro no muy a largo plazo se produzca una extinción masiva de especies.

“Las extinciones masivas se han producido históricamente en momentos de grandes cambios climáticos, ya que es en esos momentos cuando las alternativas de los animales se convierten en sólo cuatro: migrar, algo que ya está ocurriendo; aclimatarse, adaptarse, o extinguirse”, apuntó.

El año pasado se batió el récord de registro de la temperatura más alta en los océanos del mundo, algo que ya había ocurrido tanto en 2017 como en 2016.

Estas altas temperaturas del agua están haciendo que desde hace algún tiempo, por ejemplo, se estén avistando en la Bahía de Monterey, en el norte de California, algunas especies como la langostilla que hace unos años se encontraban exclusivamente en el sur del estado.

La Bahía de Monterey está ubicada al final de un gran cañón marino, lo que la convierte en una zona con gran variedad de profundidades y con una inmensa diversidad ecológica, características que permiten, entre otras cosas, la llegada de ballenas a puntos muy cercanos a la costa.

Precisamente por el valor de su biodiversidad, la zona fue declarada santuario marino nacional en 1992 (el equivalente a un parque nacional) y hasta la fecha es la región más extensa que ostenta ese distintivo. 


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Un estudio internacional reveló que los océanos capturan de la atmósfera el 31 por ciento del dióxido de carbono generado por actividades del ser humano.

En la investigación, que abarcó de 1994 a 2007, los especialistas reportaron que esos cuerpos de agua capturaron 34 gigatoneladas de CO2 antropogénico emitido en ese periodo.

En el estudio participaron expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quienes precisan en un comunicado que no todo el dióxido de carbono generado por combustibles fósiles se queda en la atmósfera y contribuye al calentamiento global.

Son los océanos y los ecosistemas terrestres, agregan, los que capturan cantidades considerables de esas emisiones de la atmósfera.

Fiz Fernández, especialista del Instituto de Investigaciones Marinas, de Vigo, y participante en el estudio, comentó que los océanos “funcionan como un gran sumidero de CO2”.

Comentó que el porcentaje de CO2 capturado por los océanos ha sido estable en comparación con los 200 años precedentes, pero la cantidad total ha aumentado sustancialmente.

Moderando el ritmo del calentamiento global, el sumidero oceánico “proporciona un importante servicio para la humanidad”, pero tiene su contrapartida: el CO2 disuelto en el océano acidifica el agua, lo que tiene graves consecuencias para muchos organismos marinos.

Los resultados del estudio se basan en un estudio global de ese contaminante y otras propiedades químicas y físicas en los diversos océanos, medidas desde la superficie hasta las profundidades de hasta seis kilómetros.

 


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La temperatura del Ártico sufrirá un aumento de entre 3 y 5 grados centígrados hasta 2050, una situación que “devastará” la región y elevará el nivel de los océanos en todo el mundo, según un informe presentado hoy por ONU Medio Ambiente en Nairobi.

“La idea es subrayar las relaciones entre el Ártico y sus conexiones globales, y lograr soluciones que puedan ayudar también al resto del mundo”, dijo Bjorn Alfthan, portavoz de la fundación noruega GRID-Arendal, coautora del texto, durante su presentación en el marco de la IV Asamblea de Medio Ambiente de la ONU (UNEA-4).

Bajo el título “Enlaces globales: Una mirada gráfica al cambio del Ártico”, el texto revela que el deshielo podría despertar al “gigante dormido” que supone esta región y causar más gases de efecto invernadero, así como un incremento en la acidificación y contaminación de los océanos.

La indagación, dividida en tres partes -cambio climático, polución y biodiversidad-, estuvo liderada por la investigadora Tina Schoolmeester, coordinadora de Asuntos Polares de GRID-Arendal, y se basa en un estudio del Consejo Ártico, pendiente todavía de publicación.

“Muchos de estos cambios que se producen en el Ártico son irreversibles y pueden afectar a su población y a la biodiversidad de la zona”, continuó Alfthan, quien definió al Ártico como “un sumidero para la contaminación global”.

El Ártico alberga a más de cuatro millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 10 % son indígenas y se dedican, en su mayoría, a labores como la minería, la pesca y la industria maderera.

Uno de los principales problemas a los que ahora se enfrenta la región es el deshielo del permafrost, terrenos que permanecen congelados durante más de dos años en altas latitudes, y que ahora se están rompiendo, lo que produce la liberación del carbón almacenado en estos suelos.

La contaminación de plásticos, que según ONU Medio Ambiente, “no entiende de fronteras”, también afecta al Ártico, ya que, según explicó Alfthan, es “un problema global”.

El investigador español de GRID-Arendal Joan Fabres dijo en una entrevista con Efe que esta fue una de las conclusiones que más le sorprendió del informe, el hecho de que “la polución por plástico afecta a cada rincón del planeta”.

“Lo que la gente debe entender es que ya no existen zonas vírgenes en el planeta, especialmente en lo referente a la contaminación de plásticos”, señaló este experto, especializado también en la acidificación de los océanos.

Fabres destacó los intereses geoestratégicos que está generando esta zona por países como China o Corea del Sur, ya sea por la explotación de recursos naturales o por el entendimiento del efecto que tiene sobre los problemas medioambientales en otras partes del planeta.

“Una aproximación apropiada a esta cuestión es la del Consejo Ártico, que propone programas de acción regionales, que se complementan con las iniciativas de cada país”, apuntó el investigador.

Se estima que desde 1979, el hielo marino del Ártico ha disminuido en un 40 % y, según expertos, si prosiguen las emisiones de CO2 actuales, los veranos del Ártico estarán libres de hielo antes de la década de 2030.

Creado en 1996, el Consejo Ártico es un foro intergubernamental que aborda asuntos que afectan a los países árticos y los pueblos indígenas de la zona.


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La contaminación seguirá provocando “millones de muertes prematuras” en el mundo hasta 2050, sobre todo en África, Asia y Oriente Medio, si no se acelera la protección del medioambiente, según el Informe Mundial de Medioambiente (GEO) de la ONU presentado hoy en Nairobi.

Actualmente, la contaminación del aire es la causa de entre 6 y 7 millones de muertes prematuras anuales, un fenómeno que está previsto que continúe y que mate cada año a entre 4,5 y 7 millones de personas hasta la mitad de este siglo.

Además, la resistencia a los antibióticos, provocada entre otras causas por los contaminantes vertidos en el agua, será en 2050 la primera causa de muerte en el mundo, según este informe de ONU Medioambiente realizado por 250 científicos y expertos de más de 70 países.

Los “disruptores endocrinos”, presentes en muchos productos químicos que afectan al sistema endocrino, también alterarán la fertilidad tanto de hombres como de mujeres y el desarrollo neurológico de los menores.

Esas son algunas de las conclusiones del sexto GEO, presentado en la IV Asamblea de Medio Ambiente de la ONU (UNEA-4) por la directora ejecutiva en funciones de ONU Medioambiente, Jocelyn Msuya, y el presidente de la Asamblea y ministro estonio de Medioambiente, Siim Kiisler.

En este documento se explica que tomar medidas para mitigar los efectos del cambio climático costaría a nivel global 22 billones de dólares, pero los beneficios en salud podrían revertir en unos beneficios de 54 billones de dólares.

Los expertos inciden en que el desarrollo de políticas conjuntas para combatir los efectos climáticos tienen más beneficios que las individuales y abordan varias problemáticas actuales como la falta de alimentación relacionada con el crecimiento de la población o la producción masiva de plástico.

La reducción del consumo de carne y del desperdicio alimentario en países desarrollados y menos desarrollados, explican, reducirá en un 50 % la necesidad de producir alimentos para los más de 9.000 millones de habitantes que se calcula que habrá en 2050.

En la actualidad, el 33 % de los alimentos van a la basura en los países desarrollados, según el informe, de ahí la necesidad de un cambio de modelo de desarrollo, porque de lo contrario no se conseguirán los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU ni en 2030 ni en 2050.

Los expertos recomiendan igualmente inversiones en planes de desarrollo de áreas rurales para reducir la migración a las ciudades, donde se prevé que viva más del 70 % de la población en 2050.

Unos 8 millones de toneladas de plástico se tiran hoy día a los océanos cada año, un hecho que ha llamado la atención mundial en los últimos años, pero aún no hay un acuerdo global que ayude a ponerle fin.

El documento recuerda que existen conocimientos científicos y tecnología, pero que es necesario avanzar hacia una senda de desarrollo más sostenible, que cuente con más inversiones públicas y empresariales y líderes que tejan nuevos modelos de producción y desarrollo sostenibles.

La publicación del sexto GEO, conocido en inglés como “General Environment Outlook”, coincide con la asistencia de ministros, autoridades y representantes de más de 193 países a la Asamblea, el foro mundial de más alto nivel en temas de medioambiente. 


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